miércoles, 31 de agosto de 2011

Visita de Cube y Vivianne

30 de Julio de 2011

¡Arannia Exumai!! ¡¡Fregotego!! Madre mía, tanto tiempo sin actualizar, y pasa lo que pasa, que las arañas (y sus telarañas) lo inundan todo. Y es que tengo el chiringuito virtual totalmente desatendido, por circunstancias de la vida muggle que toman prácticamente todo mi tiempo.

No obstante, y dadas las circunstancias acaecidas recientemente, toca una actualización del blog, y es que hay mucho que contar. No sé si saben que muy recientemente, justo el finde semana pasado, tuve el placer de recibir la visita de mi pareja mago-bruja favorita, ambos compañeros de la casa Slytherin y en el caso de ella, miembro de ese fantástico trío de brujas al que yo cariñosamente llamo "los Ángeles de Keldor". Me refiero, por supuesto, a Vivianne y a su amado brujo Cube.

A Cube siempre le he tenido cerca, puesto que vive en la isla de enfrente a la mía. Vivi, movida por el amor que estos dos tortolitos se tienen el uno al otro, ha viajado recientemente hasta esa isla para verse en persona con su amado, y ambos decidieron aprovechar la coyuntura para venir a visitarme el fin de semana pasado. Y de paso, ver los tres juntos la película de las Reliquias parte II, que ninguno había visto hasta entonces.

Recogí a la parejita en el aeropuerto donde trabajo (en mis días libres, jejej), por supuesto llegando yo ligeramente tarde (no soy puntual ni con un giratiempos). Ellos estaban algo perdidos, y al ver que yo no estaba esperándolos, me llamaron para saber por donde andaba. Les encontré pronto, y vernos en persona por fin, después de tanto tiempo, fue genial.

Aproveché ese momento para hacerles entrega a ambos de las varitas mágicas que les había fabricado (y creo que les sorprendió el resultado). Teníamos habitaciones reservadas en un hotel a 25 km del aeropuerto, en una zona turística, pero por cosas del destino, la playa ni la pisamos porque en la zona norte de la isla no lucía el sol desde hacía un par de semanas. Aunque con la película en nuestra agenda, tampoco era una prioridad. Antes de ir al hotel, y puesto que yo no sabía que planes tenía la pareja para el domingo, vinimos a mi casa para yo hacerme una pequeña maleta con cosas de primera necesidad (la varita, cosas de aseo... lo básico, jejejejej). Así pude enseñarles la casa, y pudieron ver "mi taller", con el resto de artículos mágicos que he fabricado o estoy fabricando (y Pau, Cyn y Ceci, que se que leerán esto antes o después, sí, ellos vieron sus respectivas varitas en distintos procesos de fabricación).

Nos fuimos al norte y nos registramos en el hotel. Posiblemente sea el hotel con las habitaciones más pequeñas del planeta (y eso que nos quedamos en un ala adosada al edificio principal, que me consta que allí son aún más pequeñas), pero para lo que lo queríamos, nos servía. Y con las tripas rugiendo, nos fuimos a almorzar a un restaurante italiano cercano a los cines donde veríamos la película. Cube es uno de los magos más indecisos que yo haya conocido, a la hora de elegir plato, y la pequeña Vivi come como un pajarito, así que Cube y yo nos comimos parte de lo que ella no terminó. Y como las raciones eran abundantes, nos fuimos al cine con el estómago bien lleno (lo que no fue óbice para pedirnos un helado por el camino), yendo de tiendas para hacer tiempo. Y por fin, entramos a ver la última película de la saga pottérica. Sobre esto vendrá una crítica en una entrada aparte (que quería poner hoy, pero no me va a dar tiempo).

Regresamos al hotel, donde descansamos un poco y fuimos luego a cenar. Mi idea era tomar algo ligero y dar una vuelta por los pubs de la zona turística, pero el ambiente en ellos dista mucho de ser el que fue, y los más populares estaban abarrotados (o eran de temática gay, que a mi no me va), así que tomamos el coche y nos fuimos a la ciudad de ambiente universitario (30 kms más allá), donde les presenté a mis amigos muggles. Nos lo pasamos bien, aunque dejé a la parejita a su aire durante un buen rato, tanto que Vivi llegó a pensar que me estaban molestando. Y nada más lejos de la realidad, pero estaba atendiendo a mis amigos a la vez que a ellos, y la verdad, la parejita estaba muy muy acaramelada a ratos. :D

Al día siguiente, tras dejar el hotel, nos fuimos de vuelta al aeropuerto, para que "los Ositos" (también se les conoce por este sobrenombre) confirmaran la hora de su vuelo de vuelta, y sacaran sus tarjetas de embarque. Y la verdad, yo ya no sabía qué hacer durante el día. Mi idea original era habernos levantado pronto, y haber ido a hacer algo de turismo por mi isla, pero se da la circunstancia de que no podía irme muy lejos, por motivos familiares. Así que no sabía donde ir, pero una amiga en el aeropuerto me habló de un evento, el II Salón del Manga que se celebra en mi isla. Y me dijo que en muchos stand ¡había todo tipo de artículos de merchandising pottérico a la venta, y que ese día, al ser el último, se esperaba que hicieran buenos descuentos!! Así que allí fuimos.

Por desgracia, y pese a que había todo tipo de artículos de esta índole de temática variada (ropa para cosplay, réplicas oficiales de sables de luz, estatuas, bustos, posters, cuadros, etc), ya no quedaba nada, o casi nada, pottérico: Sólo una bufanda Ravenclaw y una camiseta con el logo de Slytherin para niños (que Vivi se probó por si acaso, pero le venía pequeña). Aunque conseguí la referencia de la tienda donde tuvieron DE TODO (o eso me dijo la dependienta, por cierto muy guapa), desde túnicas, corbatas, bufandas, varitas, hasta los Horcruxes (guardapelo y anillo), a ver si en el futuro puedo agenciarme con algo, pero aquel día ya no pudimos conseguir nada. Así que nuestro gozo en un pozo, aunque nos quedamos por allí para ver el concurso de Cosplay (y el último participante lucía un cosplay de Severus Snape) y almorzar algo, hasta que llegó la hora de partir y volvimos al aeropuerto. Temía que en el control de seguridad no les dejaran pasar las varitas (ya que se podrían llegar a considerar puntiagudas), pero hablé con compañeros de seguridad y no hubo problema. Y así, mis amigos regresaron a la isla de enfrente, donde ambos seguirán disfrutando de su amor hasta dentro de una semana, más o menos.

Fue un fin de semana genial, aunque me hubiera gustado que mis otros ángeles también hubiesen podido estar presentes. Pero no tengo duda de que no pasará mucho tiempo antes de que nos podamos reunir. Aunque es muy posible que antes vaya a hacer una visita a otra bruja (que me queda algo más cerca) para entregarle su varita en mano. No me fío mucho del servicio de correos muggle, y la verdad, después de ver a Vivianne y Cube, cuando un/a amigo/a abre su caja y contempla su varita por primera vez, merece la pena estar presente para ver su cara.

P.D. Y hablando de caras, pongo la ÚNICA foto que fuimos capaces de sacar en dos días. Fue tomada antes de llegar, y justo entonces mi cámara se quedó sin batería. Me llevé el cargador al hotel, y la tuvimos lista después de la peli, pero se me olvidó en la habitación. Y al día siguiente, entre una cosa y otra, no nos acordamos de sacar más.


Sí, lo sé, para matarnos.